TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (156): CUANDO LLAMAMOS “NATURAL” AL DESASTRE
Desde hace meses escuchamos hablar de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial nos ha advertido que 2026 es fuerte y que seguirá intensificándose hasta finales de año. En Paraguay no necesitamos demasiadas explicaciones para sentir que algo está pasando. En las últimas semanas las tormentas han golpeado repetidamente: lluvias torrenciales, ráfagas violentas, granizadas enormes, rutas cortadas o destrozadas, campos inundados, casas dañadas y techos de hogares convertidos en coladores. A esas pérdidas visibles hay que sumar otras que solemos olvidar: accidentes de tránsito favorecidos por el mal tiempo y por rutas y calles hijas de la corrupción; días de trabajo y de clases perdidas; familias que dejan de producir o vender; gente que vuelve a empezar después de cada tormenta... El tema es que las noticias pasan tan rápido que corremos el peligro de acostumbrarnos; como si siempre hubiera sido así. Y no, no siempre fue así. Si bien es verdad que el Niño es un fenómeno natu...