TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (155): QUE LA MEMORIA ENTRE CON NOSOTROS

 

El 4 de octubre, muchas paraguayas y paraguayos entraremos en el cuarto oscuro para elegir intendentes y miembros de las Juntas Municipales de todo el país. Qué importante es que también entre con nosotros nuestra memoria. Parece obvio, pero en política recordar y aprender no es fácil porque exige ir contra hábitos profundamente arraigados, la fuerza de la costumbre, las promesas. Por eso, el 4 de octubre puede ser un ejercicio de fortalecimiento de nuestra libertad.

Nos puede ayudar preguntarnos ¿qué pasó en nuestro pueblo o nuestra ciudad durante estos años?, ¿qué se hizo con el dinero de todos?, ¿a quiénes benefició?, ¿qué obras se prometieron y nunca llegaron?, ¿quiénes aparecen en nuestros barrios solo cuando necesitan votos? La memoria no pide votar con resentimiento; sí pide que una campaña electoral y toda su ostentación no borre los hechos.

Además de recordar, necesitamos pensar por cuenta propia, con conciencia crítica, que tampoco es sencillo. Somos seres profundamente sociales. Durante mucho tiempo -milenios- quedar fuera del grupo significaba simplemente no poder sobrevivir a las amenazas del entorno. Algo de ese antiguo temor y sentido de protección persiste cuando nos cuesta tanto sentirnos libres de la presión grupo, de los “amigos” o de disentir de nuestro partido. Creo que vale la pena preguntarnos cuántas veces el color ha decidido en nosotros antes de que examinemos la honestidad y la capacidad de los candidatos.

Asunción, además de ser nuestra ciudad capital, es un caso paradigmático de ello. Oscar “Nenecho” Rodríguez, intendente de Honor Colorado, renunció en agosto de 2025, justo cuando concluía la intervención de su administración y antes de que la Cámara de Diputados tratara el informe. La intervención señaló graves irregularidades administrativas y financieras. Hoy, Camilo Pérez, candidato a intendente, pertenece al mismo movimiento político y cuenta también con el respaldo de Horacio Cartes.

Pérez no dirigió aquella gestión y sería injusto atribuirle responsabilidades personales por ella. Pero cambiar de candidato no cierra ni borra lo ocurrido, según el informe de intervención. A pocos días de las elecciones, ni Honor Colorado n su candidato se han pronunciado respecto tales irregularidades; tampoco han explicado qué harán para que esas prácticas no ocurran. Aunque no vivamos en Asunción, el caso nos concierne: muestra cuánto cuesta exigir explicaciones cuando el poder dispone de recursos, lealtades y capacidad de comprar silencios.

El 4 de octubre no elegiremos una remera para llevar durante cinco años. Elegiremos a quienes decidirán sobre el estado de nuestras calles, transporte, basura, espacios públicos; los que tendrán en sus manos decisiones sobre contratos y presupuestos para fortalecer el bien común o para el beneficio propio o de su grupo. Y elegimos a las Juntas Municipales, encargadas de controlar al intendente. Es importante elegir a personas éticas, con capacidad e independencia para hacerlo.

El peso de las lealtades partidarias no es invencible. Ciudad del Este mostró que una fuerza surgida fuera de los dos partidos tradicionales puede ganar y recibir de nuevo un amplio respaldo. Eso no exime a sus dirigentes de rendir cuentas, pero nos recuerda que el bipartidismo colorado-liberal no es un destino.

Por eso importa que vayamos a votar muchos, y que lo hagamos libremente. Cuando la participación es baja, el candidato del partido en el poder tiene ventaja por su estructura territorial, sus operadores, sus recursos y su capacidad para llevar votantes a las urnas. Una participación masiva reduce esa ventaja y permite que se escuchen más y nuevas voces. Sabemos, por otro lado, que vender nuestro voto es entregar nuestra libertad y nuestro futuro a quienes pretenden decidir por nosotros, pero para su provecho.

La responsabilidad ciudadana continúa después de las elecciones. Es toda una tarea controlar la gestión y exigir cuentas a quienes resulten electos. Frente al dinero y a los aparatos existe otro poder, menos ruidoso y profundamente democrático: una ciudadanía que recuerda, piensa, participa y decide por sí misma.

Que la memoria entre con nosotros en el cuarto oscuro y que la conciencia, una vez dentro, no se quede callada o conformada con lo de siempre.

Comentarios

Entradas populares