SOBRE EL DISCURSO DE PAPA EN EL 75 ANIVERSARIO DE LA ONU

El 25 de septiembre el Papa habló a la Asamblea General con motivo de su 75 aniversario. Tocó los grandes desafíos de la humanidad. Por su importancia, les comparto lo que me parecen los puntos principales de su discurso.
Señaló que la pandemia “está cuestionando los sistemas de vida, los sistemas económicos, sanitarios y sociales”. Es un tiempo de prueba, pero también una “oportunidad real para conversión, la transformación para replantearnos nuestra forma de vida y sistemas económicos y sociales que están ampliando las distancias entre los pobres y ricos a raíz de una injusta repartición de los recursos”. Francisco ve también el riesgo de “una retirada defensiva con características individualistas y elitistas”. Son dos caminos posibles. El primero se aproxima a lo que Dios quiere: la unión y la solidaridad; el segundo deja fuera a los más pobres, a los más vulnerables, a los de las distintas periferias.
Hizo un llamado urgente a promover la salud pública y a concretar el derecho de todos a la atención médica básica; a garantizar el acceso a las vacunas contra el COVID-19 y a las tecnologías esenciales para los enfermos y a privilegiar a los más pobres.
2. Tecnología, paradigma económico y trabajo digno. Llamó la atención sobre “la necesidad de limitar la técnica y orientarla a otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral”. Manifestó la precariedad que viven muchos trabajadores, la “incertidumbre y la robotización generalizada”, y la urgencia de “encontrar nuevas formas de trabajo digno… capaces de satisfacer el potencial humano”. Llamó a “cambiar el paradigma económico dominante que sólo busca ampliar las ganancias de las empresas”. La tecnología –dijo- es útil y necesaria si facilita que el trabajo “sea más digno, más seguro, menos pesado y agobiante”.
3. Necesidad de un “marco ético más fuerte. Llamó a superar… la cultura del descarte, el desprecio de la dignidad humana, las ideologías reduccionistas de la persona, la negación derechos fundamentales para todos, el deseo de poder y control absolutos que domina la sociedad moderna de hoy. Hay una humanidad violada, herida, privada de dignidad, de libertad y de la posibilidad de desarrollo. El Papa denunció también las persecuciones y el genocidio al que están sujetos muchos creyentes en el mundo.
4. Crisis humanitaria y armas. Para Francisco esta dolorosa realidad se ha convertido “en el statu quo, donde los derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad personales no están garantizados”. Denunció el uso de las armas explosivas, las armas convencionales y de destrucción masiva…
5. El sufrimiento de los refugiados, migrantes y desplazados. Francisco manifestó el atropello a que están sometidos: devueltos a la fuerza a campos de detención, torturas, abusos, esclavitud sexual, trabajo forzado... Esto lo llamó “realidad intolerable” pero que “muchos ignoran intencionalmente”. Denunció las falsas promesas y la falta apoyo político para poner solución. Pero vio en la crisis actual una “oportunidad para la ONU… para generar una sociedad más fraterna y compasiva”. Llamó a reconsiderar el papel de las instituciones económicas y financieras multilaterales para responder rápidamente al aumento de la desigualdad entre “los super ricos y los permanentemente pobres” y para promover otro modelo de desarrollo más justo.
6. La condonación de la deuda externa de los países pobres. Hizo un llamado explícito a la reducción o condonación total de “la deuda que pesa sobre los presupuestos de aquellos más pobres” y a terminar con las injusticias económicas; a poner mucho cuidado en cómo los organismos multilaterales hacen las asesorías y asistencias para el desarrollo en los países pobres; a cuidar el protagonismo de los más pobres en el entramado social. Apeló a una nueva ética “para cerrar las guaridas fiscales, evitar las evasiones y el lavado de dinero que le roban a la sociedad; también para decir a las naciones la importancia de defender la justica y el bien común sobre los intereses de las empresas y las multinacionales más poderosas. Remarcó que “este es el tiempo propicio para renovar la arquitectura financiera internacional”.
7. Acuerdo de París sobre el cambio climático. Francisco señaló que se ha hecho muy poco y denunció el “nominalismo declaracionista para tranquilizar las conciencias”. Recordó “la peligrosa situación de la Amazonía y sus poblaciones indígenas y la unión de la crisis ambiental y la crisis social. El cuidado del medio ambiente “exige una aproximación integral para combatir la pobreza y combatir la exclusión”. El Papa se refirió a nuestra responsabilidad ante las futuras generaciones; se cuestionó sobre la real voluntad política… para mitigar los efectos negativos del cambio climático, así como para “ayudar a las poblaciones más pobres y más vulnerables que son las más afectadas”. Francisco recordó que la Santa Sede seguirá desempeñando su papel de defensa de la casa común.
Impacto del covit 19 en los niños (niños migrantes y refugiados no acompañados). Reconoció el aumento dramático de la violencia, del abuso infantil y de la pornografía. Además, el que “millones de niños no pueden regresar a la escuela… amenaza un aumento del trabajo infantil, la explotación, el maltratado y la desnutrición”. Fue firme en su denuncia de la promoción del aborto presentado en muchos países como “servicio esencial” en la respuesta humanitaria. Dijo que, “es triste ver cuán simple y conveniente se ha vuelto, para algunos, negar la existencia de vida como solución a problemas que pueden y deben ser resueltos tanto para la madre como para el niño no nacido”.
Pidió prestar “especial atención a los niños a quienes se les niegan sus derechos y dignidad fundamentales… a la vida y a la educación”. La familia es la primera educadora de los niños. Francisco expresó que “con demasiada frecuencia la familia es víctima de colonialismos ideológicos que la hacen vulnerable…”. “La desintegración de la familia se hace eco en la desintegración social que impide el compromiso para enfrentar enemigos comunes”.
8. La promoción de la mujer. Francisco destacó el papel clave de la mujer en todos los niveles de la sociedad: y, sin embargo, “muchas mujeres quedan rezagadas, víctimas de la esclavitud, la trata, la violencia, la explotación y los tratos degradantes”. Francisco les expresó su fraternal y cercanía y pidió a los jefes de gobierno, “una mayor decisión y compromiso en la lucha contra estas prácticas perversas que denigran no sólo a las mujeres sino a toda la humanidad que, con su silencio y no actuación efectiva, se hace cómplice”.
9. El Papa llamó al desarme nuclear. Se preguntó si “la pobreza, las epidemias y el terrorismo”, principales amenazas para la paz, pueden ser afrontadas de forma efectiva “cuando la carrera armamentista” desperdicia “recursos preciosos que sería mejor utilizar en beneficio del desarrollo integral”. Llamó a desmantelar “las vías perversas que atribuyen a la posesión de armas la seguridad personal y social”. El Papa mostró su apoyo a todos los instrumentos legales para el desarme nuclear y el cese de la carrera armamentista.
10. Ante un mundo en conflicto, “es necesario pensar la ONU como un taller para la paz, cada vez más eficaz”. Los miembros de Consejo Permanente tienen una especial responsabilidad. De una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores
Finalmente, Francisco animó a repensar el futuro de nuestra casa común y proyecto común: “Es una tarea compleja, que requiere honestidad y coherencia en el diálogo, a fin de mejorar el multilateralismo y la cooperación entre los Estados” y aseguró que la pandemia nos ha mostrado “que no podemos vivir sin el otro, o peor aún, uno contra el otro. Las Naciones Unidas fueron creadas para unir a las naciones, para acercarlas, como un puente entre los pueblos; usémoslo para transformar el desafío que enfrentamos en una oportunidad para construir juntos, una vez más, el futuro que queremos”

Comentarios