TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (32). NOVEDAD Y 2021
Nadie puede saber cómo será el 2021. Pero son muchos los que esperan que, sin duda, sea mejor que el año que finalizamos. Sin embargo, hay una diferencia importante entre preguntarnos cómo vendrá el próximo año, qué nos traerá, cómo nos irá… y preguntarnos cómo, de hecho, lo vamos a recibir, cómo anda nuestra disposición para vivirlo, en qué nos sentimos llamados a crecer, renovar o fortalecer en nosotros… Porque más allá de las circunstancias -aunque éstas también sean importantes- la clave está en la actitud de nuestro corazón. La rutina o la novedad, el vacío o el desafío, el miedo o la confianza están esencialmente vinculados a nuestra persona.
A la luz de dureza de lo acontecido en este 2020, y de todo lo que éste ha podido remover, una dimensión por la que transitar podría ser la de dirigir nuestras energías, nuestro espíritu, a todo aquello que nos ayude a autenticar, a hacer más verdad en nuestra vida; también a fortalecer todo lo que favorezca descentrarnos de nosotros mismos, de nuestras propias necesidades y centrarnos más en los que viven situaciones y realidades peores que la nuestra; Y… cuidar y alimentar en comunidad la confianza filial, la fe firme en un Dios inmensamente cercano que se goza y se realiza en nuestra propia realización humana.
Les decía la semana pasada que en la encarnación del Hijo de Dios que celebramos, Dios mismo se ha hecho familia, parte de nuestra historia, parte nuestra. Y que esto se traduce de modo simple en que Dios mismo se realiza en nosotros: que Dios quiere ser persona, no aparte, sino en nosotros, en dónde estamos en donde trabajamos, con las personas con las que compartimos la vida, en todas las circunstancias por las que pasamos.
Es decir, que no solamente nada escapa a su soberanía, sino que lo nuevo es una realidad que siempre está en germen dentro de nosotros, gracias a su estar en nosotros, haciéndonos, siendo habitados por él.
Por eso, lo que puede introducir más novedad en nuestra vida en 2021 está sencilla e íntimamente relacionado –no con las cosas que van a venir y que voy a vivir- sino con la manera cómo voy a vivirlas. Ahí nos lo jugamos todo. En ese cómo, Dios mismo nos espera para que 'no seamos' solos.
Feliz 2021

Comentarios
Publicar un comentario