TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (14). LA OPORTUNIDAD QUE NOS BRINDA LA PANDEMIA
La semana pasada veíamos algunos aspectos de un informe reciente sobre pobreza-riqueza en AL de la CEPAL. La CEPAL es una comisión regional de las Naciones Unidas focalizada en el desarrollo económico y social de AL. Paraguay y el resto de los países de AL y del Caribe son estados miembros.
También les compartía parte de un informe de OXFAM, una de las más prestigiosas ONGs de solidaridad y desarrollo del mundo. Ambas coinciden en que la pandemia ha sumido al mundo en una crisis económica casi sin precedentes, con repercusiones negativas muy fuertes y duraderas para la mayoría, pero no para todos. La CEPAL afirma, por ej, que el número de pobres en AL pasará de 185.5 a 239.9 millones a causa de la pandemia. OXFAM muestra que en 4 meses de pandemia los más ricos de AL han aumentado sus ganancias en 48 mil millones de dólares.
La CEPAL sugiere 4 líneas de acción a los gobiernos de los países miembros para afrontar la crisis: a) un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social; b) un bono contra el hambre; c) el apoyo a las empresas y los empleos en riesgo; d) el fortalecimiento del rol de las instituciones financieras internacionales.
Como la CEPAL es una institución al servicio de los gobiernos y es parte del sistema neoliberal que rige el mundo, sus propuestas no pueden ser muy novedosas o cuestionadoras. Simplemente apela a la responsabilidad que tienen los gobiernos de alivianar el peso que soporta la mayoría de la población. A esto apunta las tres primeras propuestas: a aliviar. La cuarta llama mucho la atención porque apela al fortalecimiento de los organismos colaterales (FMI, Banco Mundial, BID, etc.) que son, más bien, los causantes de varios de los más graves problemas que padecemos en el Continente: las privatizaciones y los recortes de presupuesto en lo más sensible: salud, educación, área social...
OXFAM también hace su propuesta a los gobiernos: hacer reformas fiscales para estabilizar la economía. Concretamente: a) poner un impuesto extraordinario a las grandes fortunas, un impuesto al patrimonio neto; b) hacer rescate público a las grandes empresas, pero con dos condiciones: que no tengan presencia activa en paraísos fiscales; que publiquen sus datos financieros y que no tengan vínculos con representantes del gobierno o con el partido gobernante; c) poner un recargo extraordinario a las grandes empresas que han tenido beneficios extraordinarios a causa de la pandemia; d) impuesto a las ventas digitales de bienes y servicios de empresas de otros países, que operan en el territorio nacional, como NETFLIX, Amazon, etc. que prácticamente no tributan en los países donde generan sus grandes ganancias; e) reducir la carga de impuestos de las familias empobrecidas con un impuesto superreducido al consumo de los bienes de primera necesidad e importación de bienes de uso sanitario”. Pide también elevar el IVA a bienes de lujo y a los que suponen un impacto ambiental negativo. Oxfam dice que estas medidas deberían aplicarse durante el confinamiento y los seis meses
siguientes, incluyendo su activación posterior en caso de un rebrote del virus.
Ambas propuestas, en realidad, muestran cómo un virus ha desnudado la estructura injusta de nuestras sociedades y ha puesto a la luz la gran desigualdad social y económica entre los seres humanos. Pero también la fragilidad de nuestro sistema institucional dominado por los grandes intereses económicos. Sin excluir la propuesta de la CEPAL, marcada por el realismo de buscar alivio a la gente para salvar el modelo económico; sin excluir la propuesta de OXFAM de una mejor distribución de la riqueza dentro del mismo modelo, la pandemia nos sigue brindando una oportunidad. La oportunidad de impulsar cambios más radicales para que la post-pandemia no reproduzca la estructura política, productiva y de relaciones de poder que engendraron el caos actual.

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