TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (21). CONVERSIÓN ECOLÓGICA Y ESPIRITUALIDAD

Antes que Francisco, Benedicto XVI y Juan Pablo II ya habían hablado de conversión ecológica, sobre todo refiriéndose a la necesidad urgente de cambiar nuestros hábitos de consumo. Francisco retoma el tema, pero en un sentido más amplio. Habla de la importancia de tener una mirada y un pensamiento distintos sobre la naturaleza, de un determinado estilo de vida, de educación y, sobre todo, de una necesaria espiritualidad ecológica. De hecho, relaciona el excesivo consumismo, la naturaleza y la espiritualidad.
Francisco afirma que las sociedades desarrolladas usan la naturaleza no tanto para cubrir las necesidades básicas, sino más bien de manera superflua, despilfarradora. Este hecho no solamente produce gran perjuicio en el medio ambiente, sino que termina por dañar gravemente el espíritu humano porque lo encierra en un materialismo que lo extravía de su búsqueda más profunda de autenticidad, de plenitud. Es más, la persona que pone como objetivo de su vida consumir, acumular, la posesión excesiva de bienes, en realidad lo que pone de manifiesto es su vacío existencial que nunca podrá ser llenado con bienes materiales porque, como nos lo recuerda genialmente el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”: No se compra en los almacenes o en los shoppings…
Francisco en LS 204 lo nombra diciendo: “Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”. Un obispo español comentando este mismo punto de LS afirma: "El materialismo nos va imponiendo una falacia cuando nos acorrala de tantos modos en un consumo deshumanizador que nos arranca la libertad. Todo el aparato propagandista de ese consumismo nos inyecta algo que termina por esclavizarnos en la trampa de la opulencia: solo si lo tienes todo, si lo tienes ya mismo y a cualquier precio, solo así podrás ser feliz y tener el corazón pleno. Pero la vida nos ha enseñado tantas veces que tamaño chantaje se vuelve una y otra vez contra nosotros, según pretende llenarnos nos vacía sin cesar, nos empobrece, genera una ansiedad que nos destruye".
El Papa invita a todos a bajar al terrero de los detalles. Es importante que cada uno de nosotros concretemos cómo impacta a nuestro estilo de vida este llamado a la conversión ecológica. La conversión ecológica pone especial énfasis en nuestra visión del ambiente, en las demás criaturas y en la espiritualidad ecológica. La semana pasada veíamos la importancia de considerar a los seres humanos como criaturas compartiendo la creación con otras criaturas no humanas, con una responsabilidad de parte del Creador de cuidar y respetar todo lo creado.
Si vivimos así irá surgiendo en nosotros una nueva manera de relacionarnos con el entorno en la que comenzarán a predominar dos vivencias que me parecen claves para la conversión ecológica a la que nos invita LS: la admiración y la gratitud. La admiración es parte del mensaje más hondo del Cántico a las Criaturas de San Francisco. Pero la admiración por la grandeza y majestuosidad del cosmos nos remonta también a las primeras preguntas que alumbraron el nacimiento del deseo humano por el conocimiento, por la sabiduría. Es decir, la verdadera sabiduría está ligada al misterio de la naturaleza, del cosmos y todo lo que éste encierra. Por otro lado, la experiencia de la gratitud es también clave porque, como dice el místico, 'la gratitud es la memoria del corazón'. Si nos dejamos sentir esta realidad, probablemente podamos reconocer que sencillamente es así: que tal vez no haya nada más humano que un corazón agradecido. Donde hay corazón agradecido, late vida humana en plenitud. La gratitud nos lleva a la conciencia de que, como dice san Ignacio, todo: lo que tenemos, lo que existe, lo que somos, ‘es don y gracia, y que todo don desciende de arriba’ . Dicho de otra manera: que nuestro Dios es Dios que nos sigue creando, es Padre de todos, providente y fiel.

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