TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (15). COMENZAR A TRANSITAR POR CAMINOS NUEVOS

La semana pasada vimos algunos elementos de la propuesta de la CEPAL y de OXFAM para salir de la crisis de la pandemia. LAUDATO SI (LS) es una encíclica que, aunque escrita en 2015 por el Papa Francisco, muchos la ven como una novedosa y radical propuesta para la nueva normalidad que estamos llamados a vivir de ahora en más. En estas próximas semanas iré tomando algunos aspectos de este documento para comentar, profundizar y extraer cuestiones que nos ayuden a descubrir su relevancia para nuestra vida.
Francisco ha sido el primer Papa en centrar su atención prioritaria en la problemática de la ecología y LS es la mejor expresión de esa inquietud suya. El Papa ve la protección y el cuidado de nuestra “casa común” (LS 13) como un desafío urgente para toda la humanidad. Nos propone hacerlo desde la conciencia absoluta de que de ello depende la supervivencia de todos los seres vivos que habitamos la Tierra. Así de grave percibe la situación de deterioro en que se halla el planeta.
Pero el documento plasma una concepción de ecología que va mucho más allá del cuidado del medioambiente; apunta al fondo del problema: al bienestar de todos los seres vivos –humanos y no humanos- de la justicia y de los pobres. Por esta razón, el Papa incluye como dimensiones fundamentales, además de lo ambiental, lo económico, lo social, lo cultural, la educación, la dimensión espiritual, la ética y la transformación de la vida cotidiana. Por eso el calificativo de ´integral´.
Algunos de los temas principales que desarrolla son la tecnociencia, el progreso irracional, el desvío antropocéntrico, el sistema económico mundial excluyente, el consumismo, el hedonismo, el relativismo, la contaminación, el agotamiento de los recursos esenciales para la vida: el agua, especies animales y vegetales, etc. A la luz de su análisis del paradigma tecnocrático, Francisco concluye que la crisis ecológica que padece la humanidad es una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad.
La naturaleza no es algo separado de nosotros, dado que somos parte de ella. Siempre que algo se contamina o se destruye está en relación con el funcionamiento anómalo de la sociedad. Un ejemplo claro de ello es la pandemia, fruto del covit. Las investigaciones más serias señalan que el coronavirus que nos afecta no proviene de una mutación de un virus, sino de la invasión y destrucción por parte de los seres humanos de la naturaleza. Dicho de otro modo, el origen de la pandemia es consecuencia de nuestro modelo de desarrollo, de nuestros propios modelos de vida, de cómo consumimos o nos alimentamos, que son del todo insostenibles por la contaminación, y la destrucción que causan alrededor.
El Papa no se cansa de hablar de la interconectividad de toda la creación, “ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí con los sistemas sociales… hay una sola crisis socioambiental”.
LS es una respuesta radical que apunta a una verdadera sanación de las heridas que nos han llevado a esta crisis. Francisco nos llama a una profunda conversión ecológica. Su propuesta apunta a un cambio sistémico, a la concreción de modelos de vida, de desarrollo, de relacionamiento con la creación alternativos a los actuales. El camino más seguro es comenzar –desde lo pequeño- es decir, afectando algún aspecto o dimensión de nuestro modo de vivir personal, familiar y comunitario. Pero no podemos perder de vista otros niveles más amplios de acción, personal y colectiva.

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